Comunicados-de-prensa

DBRS confirma a México en BBB (high), Tendencia Estable

DBRS Inc. ha confirmado las calificaciones de emisor de largo plazo en moneda local y extranjera de México en BBB (high), y las calificaciones de emisor de corto plazo en moneda local y extranjera en R-1 (low). La tendencia de todas las calificaciones es Estable.

La confirmación de la calificación refleja una mejora gradual en los fundamentos crediticios de México en el contexto de crecientes riesgos económicos y políticos. La economía mexicana ha tenido un buen desempeño a pesar de una serie de impactos negativos. Las reformas del mercado aprobadas al inicio de la gestión de Peña Nieto están comenzando a tener un impacto positivo en el crecimiento. El plan de consolidación fiscal también avanza según lo programado y respaldado por medidas estructurales. Sin embargo, la incertidumbre sobre el resultado de las negociaciones del TLCAN y las elecciones generales de 2018 en México presentan riesgos de baja para las perspectivas económicas.

Las calificaciones BBB (high) de México se basan en varias fortalezas crediticias. El sólido marco de políticas, compuesto por flexibilidad cambiaria, una gestión fiscal prudente y un régimen creíble de metas de inflación, mejora la capacidad de recuperación de la economía. El sistema bancario está bien capitalizado, es rentable y está en una posición sólida para respaldar el crecimiento. Las cuentas externas no muestran desequilibrios claros. Además, la implementación de las reformas estructurales, en caso de mantenerse a través del ciclo electoral, probablemente mejore las perspectivas de crecimiento a mediano plazo de México.

Sin embargo, México enfrenta importantes desafíos estructurales combinados con riesgos externos e internos. Los resultados educativos deficientes, la informalidad generalizada y otros problemas de gobernabilidad han inhibido el crecimiento de la productividad en México durante varias décadas. La corrupción y la seguridad pública son desafíos críticos. Si bien la agenda de reformas económicas debería elevar el crecimiento de la productividad, lograr su impacto positivo en el mediano plazo puede depender de la capacidad de México para enfrentar de manera significativa la corrupción y fortalecer el estado de derecho. Los riesgos a corto plazo incluyen medidas proteccionistas por parte de los Estados Unidos, que podrían afectar negativamente el crecimiento en México a través del comercio, la inversión y la confianza. Además, el resultado de las elecciones de México de julio de 2018 podría generar un clima de inversión menos favorable.

Las reformas estructurales aprobadas durante el gobierno de Peña Nieto tienen como objetivo romper con el historial de mediocre crecimiento en México. Durante las dos últimas décadas, México no ha logrado progresar convergiendo hacia los niveles de ingreso de las economías avanzadas. Este relativo estancamiento se explica por el pobre desempeño de la productividad laboral de México. Sin embargo, las reformas por el lado de la oferta de México están comenzando a tener un impacto positivo y ayudan a explicar la resistencia de la economía en medio de una serie de impactos adversos. La economía creció 3.3 % en 2015 y 2.9 % en 2016, a pesar de una fuerte caída en los precios del petróleo y una débil producción industrial en los Estados Unidos. Este año, la economía enfrentó incertidumbre relacionada con el TLCAN y desastres naturales, incluyendo dos grandes terremotos en septiembre de 2017. Sin embargo, hay varias tendencias alentadoras que son visibles. El empleo formal ha estado aumentando a un ritmo sostenido. La reforma de las telecomunicaciones ha aumentado la competencia y reducido sustancialmente los precios al consumidor. La inversión también aumentó en el sector eléctrico, lo que podría indicar una mayor capacidad de generación y precios más competitivos.

México enfrenta tanto riesgos al alza como a la baja para el crecimiento, lo que podría tener un impacto en las calificaciones de México en el mediano plazo. La economía mexicana podría superar las expectativas de crecimiento si la agenda de reformas estructurales se implementa completamente. En particular, la reforma energética de 2013 está cambiando fundamentalmente el sector del petróleo y el gas. Luego de más de una década de producción disminuyente, el sector petrolero está posicionado para volver a crecer. La reforma energética tiene como objetivo crear un mercado competitivo que esté abierto al capital privado. Una mayor inversión debería ayudar a revertir el declive de los campos en aguas poco profundas y reactivar la producción en zonas de aguas profundas.

Por otro lado, un cambio potencial en la política comercial de los Estados Unidos hacia el proteccionismo presenta un riesgo a la baja para las perspectivas de crecimiento de México. México y los EE.UU. son economías que están profundamente integradas a través de las cadenas de suministro transfronterizas en sectores como el automotor, el electrónico y el textil. La retirada de los EE. UU. del TLCAN podría afectar la competitividad de las empresas de América del Norte, provocar cambios graduales en la producción transfronteriza y debilitar las perspectivas de inversión. Sin embargo, el efecto general de tal escenario en México dependería de la naturaleza de la relación económica posterior al TLCAN entre los EE. UU. Y México.

Uno de los desafíos críticos de México consiste en fortalecer el estado de derecho. De acuerdo con los Indicadores de Gobernabilidad Mundial (Worldwide Governance Indicators), México tiene un puntaje bajo en temas de corrupción y estado de derecho en comparación con sus pares en América Latina. La corrupción y el clientelismo se perciben como arraigados y generalizados. Al fomentar el comportamiento de búsqueda de renta y la mala asignación de recursos, la corrupción restringe el crecimiento económico y erosiona la confianza entre los ciudadanos y sus instituciones públicas. Los elevados niveles de delincuencia y violencia también debilitan el clima de inversión. Sin embargo, la sociedad civil y los medios de comunicación de México han elevado la conciencia pública sobre estos temas y han impulsado la acción política. Los cambios en el sistema de justicia penal deberían dar lugar a tribunales más eficientes, se están llevando a cabo múltiples investigaciones de corrupción de alto perfil y se ha puesto en funcionamiento el Sistema Nacional Anticorrupción, aunque aún no se ha nombrado al fiscal independiente. A pesar del aparente progreso, su implementación es crítica. En opinión de DBRS, un crecimiento económico sostenible más fuerte podría depender de la capacidad de México para enfrentar de manera significativa la corrupción y fortalecer el estado de derecho.

El resultado de las elecciones mexicanas de julio de 2018 podría generar un clima de inversión más débil y una aplicación menos enérgica de la agenda de reformas estructurales. Andrés Manuel López Obrador, el candidato presidencial del partido político Morena, ha manifestado su oposición a la reforma energética. Las medidas para debilitar o detener la implementación de la reforma podrían socavar sus beneficios de crecimiento previstos. A pesar de esta preocupación, DBRS cree que es poco probable que los pilares básicos de la política macroeconómica de México cambien a través del ciclo electoral. Los marcos que sustentan la política fiscal y monetaria se benefician del apoyo en todo el espectro político. Algunas reformas estructurales aprobadas recientemente, incluida la reforma energética, implicaron cambios constitucionales que serían difíciles de revertir. Además, quien sea que gane la presidencia probablemente necesite formar alianzas en el Congreso para aprobar la legislación, lo que hace poco probable cambios radicales en la política.

Las finanzas públicas de México están mejorando gracias a las reformas y a un esfuerzo de consolidación multianual. La reforma fiscal de 2013 ha ayudado a compensar la disminución de los ingresos relacionados con el petróleo a través de mayores ingresos fiscales no petroleros. Pemex está tomando medidas para mejorar la eficiencia operativa y fortalecer su posición financiera. Además, el plan de consolidación fiscal avanza según lo programado. Incluso si se excluye la transferencia de dividendos únicos del Banco Central, se espera que las cuentas fiscales cumplan, si no superan, el objetivo de déficit de 2017 del 2,9 % del PIB. En opinión de DBRS, es probable que el gobierno cumpla con su objetivo de déficit del 2,5 % del PIB en 2018, a pesar de las presiones electorales. La mejora sostenida en las cuentas fiscales a través del ciclo electoral podría tener implicaciones de calificación positivas.

Si bien los niveles de deuda pública han aumentado sustancialmente, la dinámica general de la deuda parece sostenible. De 2012 a 2016, la deuda pública aumentó del 43 % del PIB a aproximadamente el 57 %. El aumento de 14 puntos fue impulsado por la depreciación del peso, los déficit primarios y hacerse cargode pasivos por pensiones de las empresas estatales. Sin embargo, se espera que el índice de deuda disminuya a 54 % este año a medida que avance la consolidación fiscal, los ingresos inesperados del banco central se utilicen para pagar obligaciones y el peso se aprecie modestamente. La dinámica de la deuda parece ampliamente estable a mediano plazo. Sin embargo, durante la próxima gestión, podría ser necesario un ajuste fiscal adicional a fin de poner la dinámica de la deuda en una trayectoria descendente firme y reconstruir el espacio fiscal.

México goza de un marco creíble de metas de inflación y de riesgos limitados de estabilidad financiera. La inflación se incrementó muy por encima del objetivo del 3,0 % del Banco Central este año debido a una serie de crisis transitorias. El Banco Central respondió ajustando sustancialmente la política monetaria para anclar las expectativas de inflación y contener efectos secundarios. La inflación comienza ahora a tener una tendencia a la baja y la estabilización del peso y la disminución de las perturbaciones de la oferta deberían reforzar el proceso desinflacionario. Además, el sistema financiero está bien regulado. El sistema bancario es rentable y está bien capitalizado, con bajos niveles de préstamos morosos. Las fluctuaciones del tipo de cambio no han afectado negativamente a los balances de los bancos ni han dado lugar a un deterioro de la calidad de los activos en el sector empresarial.

La posición externa de México no muestra desequilibrios claros. El déficit en cuenta corriente es modesto y está totalmente financiado por la inversión extranjera directa neta. La posición de las obligaciones internacionales netas es moderada y relativamente estable. Si bien las políticas comerciales y monetarias de los Estados Unidos podrían generar volatilidad en el flujo de capital, el sólido marco de política macroeconómica de México mejora la capacidad de recuperación de la economía frente a las turbulencias del mercado. Además, el Banco Central posee reservas sustanciales y una línea de crédito flexible del FMI para proporcionar liquidez en divisas si fuera necesario.

FACTORES DE CALIFICACIÓN

La tendencia Estable refleja la opinión de DBRS de que los riesgos para las calificaciones están ampliamente equilibrados. Si el desempeño económico y fiscal subyacente de México continúa mejorando a través del ciclo electoral, las calificaciones podrían mejorarse. Por el contrario, si el compromiso con una gestión fiscal sólida se deteriora en un contexto de perspectivas de crecimiento a medio plazo debilitadas materialmente, las calificaciones podrían experimentar una presión a la baja.

RESUMEN DEL COMITÉ DE CALIFICACÍON

El Cuadro de mando soberano de DBRS genera un resultado en el rango de A a BBB (high). Los principales puntos de la discusión del Comité Calificador incluyeron: las implicaciones de las negociaciones del TLCAN, las elecciones generales de 2018, el reciente desempeño fiscal de México y una evaluación del entorno político de México.

INDICADORES CLAVE
Balance fiscal (% del PIB): -2.8 % (2016); -1.4 % (2017F); -2.5 % (2018F)
Deuda bruta (% del PIB): 56.8 % (2016); 53.8 % (2017F); 53.3 % (2018F)
PIB Nominal (en miles de millones de USD): 1,077 (2016); 1,120 (2017F); 1,221 (2018F)
PIB per cápita (miles de USD): 8,810 (2016); 9,249 (2017F); 10,021 (2018F)
Crecimiento del PIB real (%): 2.9 % (2016); 2.1 % (2017F); 1.9 % (2018F)
Índice de precios al consumidor (%, fin del período): 3.4 % (2016); 6.1 % (2017F); 3.0 % (2018F)
Crédito interno (% del PIB): 43.1 % (2016); 41.5 % (Mar-2017)
Cuenta corriente (% PIB): -2.1 % (2016); -1.8 % (2017F); -2.4 % (2018F)
Posición de inversión internacional (% PIB): 42.9 % (2016); 48.1 % (Jun-2017)
Deuda externa bruta (% del PIB): 38.5 % (2016); 40.4 % (Jun-2017)
Reservas de divisas (% de deuda externa a corto plazo + déficit de cuenta corriente): 232 % (2016); 219 % (Jun-2017)
Indicador de gobernabilidad (rango percentil): 45.5 (2016)
Índice de desarrollo humano: 0.762 (2015)

Notas:

Todas las cifras están expresadas en dólares americanos (USD) a menos que se indique lo contrario. Las estadísticas de finanzas públicas informaron sobre la base del sector público; esto excluye a los gobiernos estatales y locales, pero incluye a las empresas estatales y los bancos públicos de desarrollo. Los indicadores clave de 2016 incorporan revisiones recientes a las cuentas nacionales (utilizando el año base 2013). Las proyecciones son del FMI Artículo IV - México (noviembre de 2017). El Balance Fiscal refleja el Requisito para Préstamo del Sector Público. El indicador de gobernabilidad representa un rango percentil promedio (0-100) los indicadores de Estado de derecho, Voz y rendición de cuentas y Efectividad gubernamental (todo el Banco Mundial). El Índice de Desarrollo Humano (IDH) oscila entre 0-1, y 1 representa un nivel muy alto de desarrollo humano.

La principal metodología aplicable es Calificación de gobiernos soberanos, que se puede encontrar en el sitio web de DBRS www.dbrs.com, en http://www.dbrs.com/about/methodologies. Las principales políticas de calificación aplicables son el Papel Comercial y la Deuda a Corto Plazo y las Relaciones de Calificación a Corto Plazo y a Largo Plazo, las cuales pueden encontrarse en nuestro sitio web, en http://www.dbrs.com/ratingPolicies/list/name/rating+scales.

Las fuentes de información utilizadas para esta calificación incluyen: Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Banco de México, INEGI, Pemex, FMI, OCDE, PNUD, CIA Factbook, The Conference Board Total Economy Database, mayo de 2017; Bloomberg, Tullet Prebon Information, Banco Mundial, NRGI, Brookings, Haver Analytics, DBRS. DBRS considera que la calidad de la información que tuvo a su disposición para proporcionar esta calificación es satisfactoria.

Esta calificación no se inició a pedido de la entidad calificada.

La entidad calificada o sus entidades relacionadas sí participaron en el proceso de calificación para esta acción de calificación. DBRS no tuvo acceso a las cuentas ni a otros documentos internos pertinentes de la entidad calificada o de sus entidades relacionadas en relación con esta acción de calificación.

En general, las condiciones que conducen a la asignación de una tendencia negativa o positiva se resuelven dentro de un período de doce meses, mientras que las revisiones se suelen resolver dentro de los 90 días. Las tendencias y calificaciones de DBRS están bajo control constante.

Analista Líder: Michael Heydt, Vice President, Global Sovereign Ratings
Presidente del Comité de Calificación: Roger Lister, Managing Director, Chief Credit Officer, Global Financial Institutions Group and Sovereign Ratings
Fecha inicial de calificación: 28 de julio de 2006
Fecha final de calificación: 28 de noviembre de 2017

Puede encontrar información adicional sobre las calificaciones de DBRS, así como sobre sus definiciones, políticas y metodologías en http://www.dbrs.com.